USTEA también se posiciona contra la Feria Internacional de Armas de Sevilla que se celebrará del 19 al 21 de mayo.
Con motivo del Día de Europa, celebrado cada 9 de mayo, las instituciones europeas volvieron a presentar a la Unión Europea como un espacio de paz, democracia y derechos humanos. Sin embargo, la realidad política y económica que atraviesa actualmente Europa nos obliga a preguntarnos qué tipo de proyecto europeo se está construyendo y al servicio de quién.
Mientras se habla de estabilidad y seguridad, la Unión Europea y los gobiernos estatales están impulsando un proceso acelerado de rearme militar que ya está teniendo consecuencias sociales, económicas y democráticas. El aumento del gasto militar, la expansión de la industria armamentística y la subordinación de las políticas públicas a la lógica de la guerra avanzan al mismo tiempo que se debilitan los servicios públicos, la protección social y las inversiones necesarias para afrontar la crisis ecológica y climática.
Europa vive una crisis profunda: pérdida de capacidad industrial, dependencia energética, precarización social y creciente desigualdad. Frente a ello, las élites políticas y económicas responden apostando por la militarización y por una economía de guerra que beneficia principalmente a grandes corporaciones tecnológicas, financieras y armamentísticas.
En Andalucía esta deriva se manifiesta con especial intensidad. La Junta de Andalucía, el Ayuntamiento de Sevilla y diversas universidades públicas y privadas están reforzando sus vínculos con la industria militar mediante ayudas públicas, proyectos tecnológicos, cátedras universitarias y grandes desarrollos industriales ligados al sector de defensa.
Los anuncios recientes de inversiones millonarias para la industria armamentística, la expansión del denominado Distrito Aeroespacial de Sevilla o el fortalecimiento de empresas vinculadas a la fabricación de blindados, drones y sistemas militares muestran una apuesta institucional decidida por convertir Andalucía en un polo estratégico del negocio de la guerra.
Nos preocupa profundamente que esta transformación se presente como sinónimo de progreso, innovación y empleo sin abrir un debate social y ético sobre las consecuencias reales de la militarización. Las armas no generan paz: alimentan conflictos, sostienen intereses geopolíticos y desvían recursos públicos que deberían destinarse a vivienda, sanidad, educación, dependencia y transición ecológica.
Mientras millones de personas sufren dificultades para acceder a una vivienda digna, mientras se deterioran los servicios públicos y aumenta la precariedad laboral, los límites al déficit desaparecen cuando se trata de financiar armamento y estrategias militares.
Defendemos una Europa basada en la cooperación entre pueblos, la justicia social, la defensa de lo público, la paz y la sostenibilidad ecológica. Rechazamos que el miedo, la confrontación y el negocio de la guerra se conviertan en el nuevo motor económico y político europeo.
Por ello apoyamos las movilizaciones y concentraciones convocadas contra la Feria Internacional de Armas de Sevilla que se celebrará del 19 al 21 de mayo. Hacemos un llamamiento a la ciudadanía, a los movimientos sociales, al mundo académico y a las organizaciones democráticas para abrir un debate público sobre el modelo de sociedad y de futuro que queremos construir.
La paz no se construye con más armas.
La seguridad no puede levantarse sobre recortes sociales.
El futuro de Europa debe ser democrático, solidario y contrario a la cultura de la guerra.




